Coma para ser feliz… o al menos inténtelo

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Por mucho tiempo nos dijeron que no era saludable comer para satisfacer nuestras emociones. Las mujeres sabemos de eso: podemos comernos un tarro completo de helado cuando estamos tristes y una caja completa de galletas cuando estamos contentas. O al revés. Nuestras emociones despiertan diferentes apetitos y cuando nos llevamos de ellas, generalmente engordamos.

Ahora, un grupo de especialistas dicen que si “aprendemos” a alimentarnos correctamente, y lo hacemos en las horas adecuadas, aumentaremos los niveles de energía, los de concentración, controlaremos los antojos y el peso corporal. Suena como la dieta perfecta.

Aquí van los trucos “científicos”:

1. Escoja comida de verdad: Para que su cerebro esté en óptimas condiciones, lo primero que debe hacer es cortar gran parte de la comida procesada que consume. Aproveche y haga un inventario de lo que come y verifique qué cantidad de eso es “real”. Un estudio realizado por la Universidad de California encontró un incremento importante en los niveles de memoria después de dos semanas de comer de forma saludable. Si el 75% de lo que come es “comida de verdad” puede darse el lujo de dedicar un 25% a sus antojos favoritos.

2. Desayune como un rey: Durante la noche, su cuerpo pasa horas sin alimentarse y su cerebro también. Los carbohidratos mañaneros lo despiertan. Un buen desayuno con cereales enteros, unas tostadas integrales y frutas harán el trabajo: energía para el cerebro, energía para el cuerpo y mejor actitud ante la vida. Cualquiera sea su plan para el día, no salga de su casa sin desayunar.

3. Un poco de grasa para el almuerzo: Alrededor del medio día aumenta en el cerebro los niveles de un estimulante natural del apetito llamado “galanina”, que generalmente provoca el deseo por consumir grasas. El truco está en conocer el funcionamiento de la química cerebral para darle lo que necesita, sin pasarse. Así que si a las 12 el cuerpo le pide “grasa”, es bueno estar preparado para hacer las sustituciones necesarias. Recuerde que hay “grasas buenas”!

4. Cene ligero: Al igual que el punto 2, si ha oído este consejo cientos de veces es porque tiene mucho de verdad. Una hartura frente a la televisión lo deja “bobo” y con ganas de acostarse, pero su cuerpo no comparte su entusiasmo. Su organismo necesitará al menos 4 horas para procesar lo que comió de cena, su metabolismo se mantendrá acelerado impidiéndole conciliar un sueño profundo. Para evitar lo anterior, cene temprano y limite las calorías (500 – 700 máximo). Dormirá alimentado y como un bebé.

5. Un tentempié antes de acostarse: Si es de los que necesitan calmarse un poco antes de acostarse, una picaderita adecuada aumentará los niveles de serotonina, que tiene un efecto calmante sobre el cuerpo. Dormir profundamente es crucial para levantarse con una mentalidad positiva, mantener buenos niveles de energía y el peso corporal. Recuerde que es un “tentempié”: una taza de palomitas de maíz, unas galletitas de soda, poco más…

6. No se olvide de los “superpoderes”: ¿Qué se considera en un alimento para entrar en la lista de “superpoderosos”? Como mínimo, debe suplir muchos nutrientes en mínimas calorías, grandes dosis de fibra, vitaminas y antioxidantes. Es para pensar que pocos alimentos llenan los requisitos, pero lo cierto es que estamos rodeados de superalimentos: vegetales y frutas de colores brillantes; nueces y granos y cereales enteros. Los pescados azules completan la parte de grasas saludables necesarias. Si no le gusta el pescado, o es vegetariano, incluya yogur, leche de soya, cereales y jugos de frutas.

Los científicos han dado muchas vueltas para darnos una versión resumida: hay relación entre lo que comemos y la sensación de bienestar que sentimos. Haga del cerebro su mejor amigo, conózcalo y obedézcalo siempre y cuando no quiera engordarlo.

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