Novios o roommates, ¿realmente se aman o es buen negocio?

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Hace un tiempo que te has percatado de que tu relación no es la misma que antes. En un inicio, cuando tu pareja y tú tomaron la importante decisión de unir sus vidas bajo un mismo techo el amor podía sentirse en el aire. Sin embargo, últimamente la monotonía, el hastío y el cansancio se han apoderado de sus días y sospechas que aquello tan grande que sentían se ha ido convirtiendo en no más que una zona de comodidad. Un lugar donde ambos se hacen compañía, se apoyan financieramente y velan el uno por el otro, pero sin aquella llama de la pasión tan poderosa que en un principio los acercaba.


Algunos comportamientos que indican que con mucha probabilidad tu relación se ha convertido en un trato de negocios:La espontaneidad se ha perdido: Piden permiso a la otra persona para cambiar cosas de lugar o para utilizar algo que le pertenece aunque sea una sencillez

Trae visita sin consultarlo: Llegas a tu casa y te encuentras con amigos o amigas de visita sin que tu pareja te hubiese avisado que vendrían a visitar.

Hay egoísmo: Comienzan a hacer claras distinciones entre lo que es de cada cual o hacen inversiones en sí mismo sin considerar agradar al otro. De igual manera, cocinan lo que a cada uno le gusta y no toma en cuenta lo que el compañero disfruta.

Se evaden: Buscan estar en la casa a horas en que la otra persona no está, y se sienten más cómodos y tranquilos durante ese período de tiempo.

El dinero es un factor demasiado importante: No hay ningún tipo de flexibilidad; la renta, las utilidades, todo es dividido justo a la mitad y no hay espacio para que una de las partes cubra la deuda de la otra en caso de que ésta no pueda cumplir con su obligación.

La intimidad se ha perdido: Aunque comparten la misma cama, cada cual tiene su lado asignado y no se juntan o acurrucan durante la noche.

 

Si detectas que tu relación es víctima de la mayoría de estas características puede ser un buen momento para analizar si aún vale el esfuerzo. De ser así, no esperes más y toma acción. Busca ayuda de una persona capacitada, como un consejero de familia o un sicólogo de pareja, que pueda orientarlos durante el proceso. Pero si por el contrario, entiendes que la relación ya no tiene salvación, quizás es tiempo de evaluar el futuro de la misma y considerar las oportunidades para ser feliz de las que se están privando.
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