Pitbull arrasa en un Rock in Rio que recupera aliento

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Dicen las malas lenguas, provenientes de la vieja escuela de Dj’s, que en directo David Guetta lleva toda la música grabada. Que no mezcla y que trae la sesión preparada y enlatada de antemano. A estas alturas ya da igual. Poco importa cuando el francés, como hizo anoche, ha conseguido, te guste o no, ser el protagonista último gran movimiento musical masivo desde la muerte del grunge.

Ha logrado la guettatización de la música. Muchos artistas se han rendido ante su poder e influencia. Y millones de veinteañeros consideran sus espectáculos un evento más excitante que un concierto de rock. No es una opinión, es una realidad. Un hecho.

Lo volvimos a comprobar anoche, 6 de julio, en Rock in Rio, donde pese a no firmar uno de sus mejores conciertos como luego veremos (la primera hora fue mejor que la segunda), Guetta demostró que por ahora tiene cogida la sartén por el mango. Y su poder está todavía presente.

Ocurrió ayer a media noche. Una hora más que suficiente para comprobar que el festival Rock in Rio ha recobrado con fuerza el aliento tras la suspensión de Rihanna del día anterior. Las cifras oficiales hablan de 61.000 asistentes. Había mucha (mucha) gente. La mayoría jóvenes que no superaban los 30 años, ávidos por bailar.

La noche electrónica fue propicia para ello. El solvente DJ francés Martin Solveig cumplió. Lo mismo que el colombiano Erick Morillo. Los dos hicieron un gran papel. Hasta que llegó David Guetta y Pitbull, las dos grandes estrellas de la noche. El de Miami le ganó la batalla al francés por una sola razón: tiene una personalidad más arrolladora y se lo curró más.

Entre confetis, llamaradas de fuego y una espectacular puesta en escena, Guetta apareció casi a media noche para ofrecer lo que había prometido: diversión y espectáculo. Aunque lo cumplió a medias. Tras una hora brillante y arrebatadora, Guetta se desinfló. La segunda hora fue menos comercial –precisamente su especialidad- y se notó en el entusiasmo del público. No hay nada más extraño que bajar la música en los estribillos de las canciones para que la gante cante… y que no lo haga nadie.
El francés no es el tipo con más salero del mundo, aunque sabe lo que tiene que hacer en cada momento para conquistar a su público. Pero ante el arrebatador Pitbull y su explosión de hormonas latinas y castigadoras tiene poco que hacer.

El de Miami, con 31 años, fue el indiscutible rey de la noche. Antes de subir al escenario hizo una rueda de prensa fugaz: fueron tres intensos minutos que podrían entrar en el Libro Guinness de los Records. Le dio tiempo a anunciar que estos días está grabando un videoclip con Shakira, piropear a Enrique Iglesias y animar a los españoles ante la crisis: “Lo que no te mata te hace más fuerte”, dijo. Ya tú sabes.

Su plan en directo es maestro: durante una hora –escoltado por un rotundo batería, un bajista, un saxofonista, teclados y percusión– rapea duro y con ingenio sobre canciones de éxito comercial indiscutible. Sonaron todas. A saber. I like it, de Enrique Iglesias; Rain over me, de Marc Anthony (con los dos ha colaborado), Ai se eu te pego, de Michel Teló, la Lambada, de Jennifer Lopez, Danza Kuduro, de Don Omar y Sexy and I know it, de LMFAO, entre muchas.
Con esos ingredientes a los que hay que sumar lascivas sacudidas de cadera, gafas de sol, un fino bigotito, un traje negro (que empapó en sudor) y la actitud chulesca y provocadora original de Miami es muy difícil fallar.

Sus letras están plagadas de frases memorables: “Supesuper night”; “Pásame la botella” (cantada sobre el omnipresente Seven nation army, de The White Stripes); “Dale veterana que tú sabes más de la cuenta”; “Está tan linda, está tan rica y tiene tremendo culo”, “Si tú quieres que te coma toda, abre las piernas, dale, toma”… y muchas otras entrañables lindezas.

Lo que sí ha quedado claro en esta edición de Rock in Rio es que, suenen guitarras o mesas de mezclas, sigue siendo el festival más cómodo (lo del césped artificial es un inmenso acierto) y el que mejor trata al público asistente. También tiene el mejor escenario principal jamás visto en España: por su imponente sonido, dimensión y espectacularidad. Hoy, 7 de julio, se subirán a él el inclasificable Gogol Bordelo, Incubus y Red Hot Chili Peppers. Tocará entonces hacer balance de la edición de este año.

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