Sana por dentro… bella por fuera

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El colágeno es una proteína natural en su piel y músculos que provee resistencia, forma y textura. Desafortunadamente, la producción de colágeno decrece naturalmente con los años… pero no sin pelear.

Alimentos a nuestro alcance serán nuestras municiones para esta guerra sin cuartel contra los signos del envejecimiento.

¿Conoce los antioxidantes?

Pelean en su nombre por cada célula en riesgo de oxidarse y envejecer. Incrementan la producción de colágeno y engrosan la piel, dando apariencia de juventud y salud. Abundan en las frutas oscuras, como las cerezas y las moras; también en las ciruelas, el cranberry, granadas, toronjas y kiwis.

Mariscos, semillas de girasol y sardinas:

Antes de poner mala cara, sabemos que estos alimentos no combinan a la vez, aunque individualmente son una fuente increíble de ácidos grasos esenciales, de esos necesarios para mantener la integridad de la piel y las células epiteliales funcionando correctamente. Ayudan con el flujo de los nutrientes, materiales de desecho y la entrada y salida de agua; o lo que es lo mismo, haciéndole lucir más joven. Semillas de lino, tuna, nueces, aceite de canola, aceite de soya y semillas de calabaza son fuentes increíbles de ácidos grasos esenciales.

Verde brillante:

Si el organismo se siente bien, su cara lo refleja. Los alimentos que ayudan al hígado a limpiarse de toxinas, metales pesados y grasa, hacen maravillas en el cuerpo. Un hígado saludable hace que sus ojos brillen y que su piel luzca saludable. Alimentos de profundo color verde, como brócoli, las espinacas y la rúcula; tanto como los nabos, semillas de mostaza y dientes de león hacen el trabajo.

Orégano, tomillo y perejil:

Si amanece con bolsas debajo de los ojos, es signo de que está consumiendo más sal de la que necesita. O exceso de alcohol, pues tiende a deshidratar. Si combina las dos cosas y en exceso… su piel se lo cobrará. Para evitar lucir hinchada, disminuya la ingesta de sodio. Intercambie la sal por sazonadores naturales: hierbas, especias, orégano, tomillo, romero, perejil, ajo….

Sonrisa Luminosa:

Excelentes para piel y dientes: el apio, las zanahorias, las judías verdes y la coliflor contienen celulosa que proveen un efecto blanqueador en sus dientes, dándole una sonrisa más luminosa. Si consume frecuentemente café, mostaza, vino tinto o jugo de cranberry, “limpie” sus dientes comiendo de inmediato algunas rodajas de pepino o manzana.

Carne, queso y lentejas:

La proteína presente en las carnes, el pollo, el queso bajo en grasa y ciertos vegetales promueven el crecimiento y la reparación celular, que se traduce en una piel rejuvenecida, menos arrugas y pelo más fuerte y abundante. Para lograr un efecto similar sin consumir carne roja, intente con la soya y las lentejas.

Yema de huevo, vísceras y lácteos enteros.

La vitamina A es una aliada de la piel y su falta se refleja en cada poro. La mayor fuente de esta vitamina se encuentra en alimentos de origen animal, como el hígado, los huevos y lácteos enteros. Algunas plantas – zanahoria y brócoli, por ejemplo – proveen beta carotenos que el organismo luego convierte en vitamina A. Vegetales y frutas de color anaranjado y verde también son buenas fuentes de betacarotenos.

Leche de almendras:

Es una alternativa a los lácteos por sus altísimos niveles de magnesio, potasio, manganeso, cobre, vitamina E, selenio y calcio. Un cóctel altamente nutritivo con proteínas de alta calidad que mantienen su mente alerta, el sistema inmunológico fuerte y su piel y pelo luminosos, saludables y sanos.

Salmón fresco, aguacate y aderezo de mango!

Una receta deliciosa y un festín anti-edad. El salmón salvaje contiene ácidos grasos esenciales Omega 3, pero su color, entre rosa y naranja indica la presencia de carotenoides, conocidos protectores de la membrana celular. Si agrega aguacate y sus propiedades antioxidantes y lo adereza con mango (fuente de vitamina E), no sólo obtiene una cena de restaurante de firma… también una fiesta de salud y juventud.

Vivir y comer sanamente no retrasa la vejez, pero nos permite disfrutar cada minuto de ella sin otros achaques que un par de arrugas… de ésas que salen de la risa auténtica y sincera.

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