Sergio Vargas da ejemplo ecológico

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Se ha convertido en un centinela de las lomas de Villa Altagracia, donde tiene su residencia campestre

“Hasta que no escuchemos a los árboles y a los ríos hablar; hasta que no veamos a los árboles como parte de nuestra familia; hasta que no sensibilicemos nuestros corazones el planeta sufrirá las graves consecuencias de los malos habitantes que destruyen a la naturaleza”. Esa es la voz del merenguero Sergio Vargas, quien advirtió ayer sobre la desforestación que sufren las lomas de Villa Altagracia, donde -como hijo de esas tierras- se ha convertido en un vigilante y protector de sus recursos naturales.

Al celebrarse hoy el Día Mundial del Medio Ambiente, Sergio invita a los dominicanos a cuidar de los árboles y ríos que, según sus palabras, son la médula espinal de la isla. Desde que su voz encontró espacio en los medios de comunicación “El Negrito de Villa”, como se hace llamar, se convirtió en la voz de su tierra natal: Villa Altagracia, y en el denunciante de muchos problemas que afectan a la comunidad, en especial la desforestación.

Es así que con sus propios recursos, que genera tocando merengue, se ha convertido un guardián y vigilia de la cuenca del río Isabela, el afluente que más agua aporta al río Ozama.

“Este es un lugar de muy difícil acceso, y quizás por eso el Ministerio de Medio Ambiente no cuente con los recursos para cuidar esas lomas.”, comentó.

Luego agregó: “Nosotros hemos llegado utilizando nuestros medios, volando en helicóptero y hemos observado que los desaprensivos llegan allí a tumbar y a quemar los bosques. Desde que nos percatamos de la situación hemos hecho denuncias formales al ministerio y estamos trabajando constantemente para evitar el desastre”.

La preocupación del artista por proteger su medio ambiente llegó al extremo de que construyó una vivienda en la loma La Isabela, en donde vivió por más diez años.

UN ACUEDUCTO
Cuando decidió irse a vivir a loma encontró con los pobladores de la falda de la montaña carecían de agua potable y utilizaban la quema de árboles para hacer el carbón. Con ayuda de la embajada japonesa Sergio construyó un pequeño acueducto con el que le facilitó agua potable a más de 700 familias.

“Esas aguas bajan directamente del río Isabela y con este acueducto hemos colaborado enormemente a evitar a que el río siguiera contaminándose más; le hemos dado una mejor calidad de vida a los pobladores”, aseguró.

Otro proyecto en el que se involucró directamente fue en el período cuando era diputado, que elaboró un programa piloto con la colaboración del Plan Social de la Presidencia facilitándole a cientos de familias estufas y tanques de gas propano para evitar la quema de árboles.

“El programa piloto fue muy bonito, pero muchos de los beneficiados vendieron o empeñaron las estufas y los tanques, y siguieron quemando árboles”, se lamentó el artista.

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ABOGA POR MÁS EDUCACIÓN
Planes. Uno de los planes en los que Sergio Vargas confiesa se involucraría sería en un programa de educación para concienciar no solo a los pobladores de los campos y la montañas, sino a todos los dominicanos.

“Si nosotros trabajamos en un plan piloto para evitar la deforestación y a los beneficiados de las estufas y los tanques de gas no les importó venderlos o llevarlos a una casa de empeño es porque no hay conciencia de lo que están haciendo y eso es por la falta de educación y conocimiento.

El campesino no sabe que quemando un árbol se destruye a sí mismo y creo que el Ministerio del Medio Ambiente debe de trabajar por un programa educativo en todas las escuelas, los medios de comunicación, clubes y las iglesias, para que toda la sociedad se involucre y tome conciencia de la responsabilidad que tenemos de cuidar el planeta. Que no es solo evitar la quema de árboles y cuidar los ríos, esto es mucho más y debemos nosotros los que tenemos voz en los medios convertirnos la parte denunciante y que exija a las autoridades más eficacia en este tipo de trabajo”.

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