Todas las mujeres de Antonio Banderas

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Los supuestos engaños matrimoniales del actor a Melanie Griffith se han convertido en un tema recurrente del papel cuché internacional

La prensa rosa francesa se suma al acoso de los actores Antonio Banderas y Melanie Griffith, haciéndose eco de los «rumores» sobre el estado muy deshilachado de sus relaciones matrimoniales, afirmando que pudieran incluso estar «al borde de la ruptura».

La revista «Gala», tendencia «rosa bombón», tradicionalmente bien informada, presta a Antonio Banderas un rosario de aventuras, relaciones o «encuentros», entre la amistad noctámbula, la salida danzante, o las copas al amanecer en recónditos lugares que el actor podría estar frecuentando a espaldas de su esposa.

Sin aportar documentos concluyentes, «Gala» evoca «unas fotos tomadas en Cancún (México), el mes de marzo pasado, en las que se podía ver al actor coqueteando con una rubia treintañera». Sigue un bailongo forzosamente nocturno, en Cannes (Francia), con Malika Sherawat, una actriz india de muchas armas tomar. Prolongando esa misma «línea» de señoras de muy diversa procedencia étnica y cultural, todavía se cita a una empresaria asiática —de la que no aporta ningún otro dato—, en una velada donde se pedía dinero para combatir la enfermedad del SIDA, entre otras actividades íntimas menos filantrópicas.

Si fuese cierto un treinta por ciento del vagabundeo cosmopolita que se le presta a Antonio Banderas, parece lógico pensar que Melanie Griffith estaría hasta el gorro. Para completar el panorama, «Gala» habla de una actriz norteamericana siempre dependiente del alcohol y otros chutes menos veniales, con curas recurrentes de desintoxicación, muy lejos del lecho conyugal.

Antonio Banderas ya desmintió hace días todos los rumores sobre la crisis de su matrimonio: «Llevan hablando de esa crisis desde que nos conocimos. Nada de nada. Melanie y yo podemos con todo eso».

En la prensa rosa americana

Bueno. En verdad, los ecos de sociedad de la prensa francesa apenas son la versión rosa bombón de los ecos de la prensa rosa norteamericana —tendencia rosa pasión—, prolijos en detalles difíciles de confirmar. «Womansday» y «Radar Online», por ejemplo, han sido muy prolijos en menudencias que oscilan entre lo apocalíptico y lo insignificante.

Una comadre de Hollywood llega a decir que Melanie se ha paseado por Sunset Boulevard «sin su anillo de casada». Indicio detectivesco, a todas luces crucial: «¡Melanie le ha dicho a Antonio que no soporta más traiciones..!». Clausewitz pensaba que los desastres siempre pueden agravarse —como la crisis del euro—, y llevar o no llevar un anillo se arregla con otro anillo. O con el mismo.

Pero todavía hay más

«Womansday» jura y perjura tener un vídeo que «confirma» el «delito»: Antonio besando o besuqueando a una rubiales de armas tomar. Ante tal «evidencia», Melanie le habría puesto un e-mail a Antonio diciéndole que no soporta más infidelidades. Bueno.

Curtido en la más alta diplomacia clásica, Antonio había declarado no hace mucho a otra revistuela rosa (bombón), «People»: «Estar casado no es nada fácil, en nuestra profesión… ¡hay tanta gente interesante a nuestro alrededor! Pero yo sé cuales son mis límites». Vaya usted a saber. «El actor español siempre se comportó como un marido ejemplar», comenta «Gala», apostillando con cierto laconismo: «A pesar de las duras pruebas a las que se vio sometido».

Aparentemente, las «duras pruebas» son un rosario de señoras y señoritas, un calvario de tentaciones difíciles de sufrir para un caballero español, malagueño, calificado de «muy sexy» por todas las mozas que escriben crónicas de esta especie, en francés, inglés, alemán o italiano. «Calvario» masculino tirando a insufrible para la sufrida esposa, muy dada al tinto californiano. No es un secreto que Melanie ya abandonó a sus dos primeros esposos, Don Johnson y Steve Bauer, reiteradamente infieles y casquivanos, ambos.

Según el tabloide digital americano «Radar Online», «Banderas quiere evitar por todos los medios un divorcio peor que desagradable, para ambos». Y, desde esa óptica, continúan los colegas, «el actor hará todo lo que esté en su mano para evitar la huida de Melanie». ¿Cómo dudar que el folletón tendrá una larga y tórrida continuación…?

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